Motivos para no usar el castigo

Mother scolding her sonEl castigo es probablemente el método más utilizado por los padres para educar a los hijos, tiene un efecto inmediato sobre los niños, es fácil de aplicar y todos lo hemos heredado de generaciones anteriores.

Sin embargo, con el castigo no se logra que el niño aprenda una nueva conducta más adecuada, sino que sólo se logra, y sólo en parte, reducir la conducta problema. El niño aprende a evitar el castigo en lugar de substituir la conducta problemática por otra más adecuada, y de esta forma adiestramos en lugar de educar.

Algunos de los efectos negativos que puede provocar el castigo son la generación de sentimientos de miedo hacia los padres y el aumento de conductas agresivas de por imitación.

El castigo debería reservarse únicamente para situaciones donde es necesario evitar una conducta por ser peligrosa, para el resto de comportamientos inadecuados es más efectivo reforzar conductas contrarias, alabar por ejemplo cuando el niño se porta bien, en lugar de centrar la atención en lo que hace mal.

La mayoría de las conductas inadecuadas de los niños responden a formas de reclamar la atención de los mayores, si ignoramos comportamientos negativos y reforzamos los positivos conseguiremos incrementar los positivos. Además es importante dedicar un tiempo a la reflexión de los sentimientos que han generado el mal comportamiento, si le dejamos solo en pleno enfado muy difícilmente sabrá identificar y analizar sus sentimientos.

Dedicar un tiempo a hablar sobre lo ocurrido y ayudarles a encontrar alternativas a su comportamiento es clave para su óptimo desarrollo emocional.

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